Esta noche se presenta el cantautor y poeta Joaquín Sabina en El Salvador. La última vez que se presentó en nuestro país fue hace más de 13 años, un 25 de Febrero de 2000.

Por eso en 50SX decidimos publicar algo en referencia a un personaje que a través de sus letras ha descrito con eficacia y pulcritud a la bohemia de la noche.

Y entre tantas cosas que Sabina ha capturado con su pluma privilegiada destaca el erotismo. Canciones de desamores, canciones de lujuria, canciones de conquista y abandono, canciones de humor erótico y canciones de tributo a la belleza femenina.

Sabina ha sabido tejerlas con elegancia. Por eso decidimos hacer el siguiente conteo, el el que elegimos “Los diez mejores versos eróticos de Joaquín Sabina“…

 

(Bonus Track) “Pero qué hermosas eran”

Mi segunda mujer era una bruja
y yo, tan mamarracho, que besaba… el suelo que pisaba
Se llamaba… digamos que Maruja.
Aquel día volví pronto del tajo,
Y, en mi cama, debajo de un idiota,
una dama, en pelotas, se lo hacía…

Y yo que nunca había estado en una orgía,
quitándome las botas, me dije: “¡esta es la mía!”
Y tanto que lo era, la del tacón de aguja, ¡era Maruja!

“Entre ese idiota y yo, cual Júpiter tronante, tú eliges”, dije yo,
¿Que qué me contestó?

Sin dudarlo un instante: “¡Me voy con el idiota!”

Y ustedes, que creían, que el idiota era yo…
Pues no. La muy pendón se iba y se venía,
poniéndose las botas, con el menos idiota de los dos.

Y ¿saben qué les digo?
Aquel idiota y yo… Nos hicimos amigos el día que Maruja nos dejó…
Por otro idiota

 

Comenzamos con humor. Sabina ha sabido explorarlo de manera espléndida. Un ejemplo de ello es la canción “Pero qué hermosas eran“. En ella Sabina, le da un vistazo a la memoria de anécdotas pasadas y nos comparte la historia de un trío, una aventura sexual que encontró (por sorpresa) a su pareja de vida…

 

10) “Locos de atar”

Estábamos en lo mejor
cuando sonó el despertador
como un jarro de agua fría.

El vino dulce del placer
se avinagró sobre tu piel… y la mía.

La fuerza de la gravedad
del cielo nos exiliará
cuando subas la persiana…
¿Por qué no hacemos el amor
y tiras esa ropa por la ventana?

Locos de atar” aparece en el disco “El hombre del traje gris“. Por entonces, Sabina tenía apenas 29 años. Se comprende un poco porqué los discos que publicó en aquellos años tenían un patrón evidente de historias de cama. A medida fue avanzando el tiempo, Sabina perfeccionó su verso, pero a la vez el tema erótico fue desapareciendo del protagonismo en sus canciones. “Locos de atar” refleja también algo recurrente en ciertas canciones de Sabina en aquella etapa: el cortejo (y hasta la súplica) a la pareja. Esto se puede encontrar también en otras canciones como “Quédate a dormir“, “Mónica” o “Y si amanece por fin“.

 

9) “Y si amanece por fin”

Y si amanece por fin y el sol incendia el capó de los coches, baja las persianas
de ti depende, y de mí, que entre los dos siga siendo ayer noche, hoy por la mañana

Olvídate del reloj. Nadie se ha muerto por ir sin dormir una vez al currelo
¿Porqué comerse un marrón cuando la vida se luce poniendo ante ti un caramelo?

Anda deja que te desabroche un botón, que se come con piel la manzana prohibida

Y tal vez no tengamos más noches
Y tal vez no seas tú; y tal vez no seas tú… la mujer de mi vida.

La buena reputación es conveniente dejarla caer a los pies de la cama
hoy tienes una ocasión de demostrar que eres una mujer además de una dama

Y ya que tocábamos el tema del cortejo y la súplica a una mujer por compartir una experiencia sexual, esta canción es quizás la mejor que Joaquín compuso al respecto. “Y si amanece por fin” aparece en “Mentiras piadosas”, un álbum que también posee otras grandes canciones que retratan aventuras amorosas/sexuales, como “Medias negras”, por ejemplo.

 

8) “Una de romanos”

Si un dedo acariciaba una pierna, un cuello, un sujetador,
bramaba la temible linterna del acomodador.
Ella tenía catorce abriles en canal,
sobre las rodillas rebeca para disimular;

Aquel sabor a chocolatina, piel, saliva y sudor…
la carne de gallina me pone en el corazón.
En pantalla Dalila cortaba el pelo a cero a Sansón
y en la última fila del cine, con calcetines aprendimos tú y yo.
Juegos de manos a la sombra de un cine de verano

Volvemos a “El hombre del trae gris” con esta canción, en la cual Sabina describe atinadamente la experiencia de recordar las experiencias sexuales de adolescencia. En este caso las experimentadas entre la oscuridad de las butacas en una sala de cine.

 

7) “Besos en la frente”

Yo que, en cosas del amor, nunca me he guiado por las apariencias,
en su cintura encontré una mariposa de concupiscencia.
Las más explosivas damas me dejaban en la cama congelado
– ”Ten cuidado al desnudarme. No vayas a estropearme mi peinado”–
Lola sí que lo ha comprendido, por caminos escondidos ha buscado
el agua que mana el oscuro manantial del pecado.

Y aunque me ha dejado marcado como un mapa de arañazos en la espalda
nunca hallé tanto calor como bajo su falda,
Y le he pedido “vente conmigo” aunque la peña diga “Tío, que mal te lo montas”.
Harto como estaba de tanta guapa insípida y tonta.

Paso de la falsa belleza igual que el sabio que no cambia París por su aldea
y me abrazo a la verdad desnuda de mi fea

Canción en la que Sabina explica que la belleza no es garantía de placer. “Besos en la frente” habla sobre cómo una mujer fea puede llegar a ser una fuente inagotable de placer… si se le da la oportunidad.

 

6) “Amores eternos”

Desnuda se sentía igual que un pez en el agua,
vestirla era peor que amortajarla;
inocente y perversa como un mundo sin dioses,
alegre y repartida como el pan de los pobres.

Le di mis noches y mi pan, mi angustia, mi risa,
a cambio de sus besos y su prisa;
con ella descubrí que hay amores eternos
que duran lo que dura un corto invierno.

Conservo un beso de carmín que sus labios dejaron
impreso en el espejo del lavabo,
una foto amarilla, un corazón oxidado,
y esta sed del que añora la fuente del pecado.
Antes que la carcoma de la vida cotidiana
acabara durmiendo en nuestra cama,
Pagana y arbitraria como un lunes sin clase
se fue de madrugada, no quiso ser de nadie.

Una canción de “Hotel dulce hotel“, uno de los discos más eróticos de Joaquín Sabina. Un retrato de una pareja que no es tuya ni es de nadie. La fuente del pecado materializada en una mujer.

 

5) “Hotel dulce hotel”

Tal vez se deje seducir el azar
abriga más cuando es furtivo el amor
con seis ducados arrugados y un par
de botas medio rotas se camina mejor
Te besaré la nuca mientras miras saltar
las olas entre las farolas del malecón
Ponte el liguero que por reyes te regalé
ven a la cama, nos persigue el amanecer
Hotel, dulce hotel
Hogar, triste hogar
Estatuas de sal, habitación con vistas a tu piel.

Tú sabes que en el purgatorio no hay
amor doméstico con muebles de skay
No es que no quiera, es que no quiero querer
echarle leña al fuego del hogar y el deber
La llama que me quema cada vez que te veo
me dice que es absurdo programar el deseo
Al cabo de unos años estaríamos los dos
adultos y aburridos frente al televisor

Era mandatorio incluir en esta lista a la canción que da nombre al que quizás sea el disco en el que más historias de cama ha publicado Sabina. “Hotel dulce hotel” y la estampa de un encuentro.

 

4) “Me plantó la princesita azul”

Rana salió
la princesita
falda, tacón
y unas braguitas
de quita y pon.
Rubia de bote,
sin corazón
y en el escote,
la ermita del deseo,
donde se arrodillan los ateos

Esta canción la eligió mi buen amigo, Félix Pacas, a quien le pedí que explicara porqué. Y me dijo lo siguiente: “Es una de mis canciones favoritas (en la que la calidad y la métrica soberana no se discute). Hacer esa metáfora con lo religioso sin ser maricón y simplemente decir “es casi una experiencia religiosa” tiene su mérito. 
¡Y unas braguitas de quita y pon! Maestraso, mil veces Sabina. Sin corazón, como a mi me gustan. 
Quizá no sea tan “hardcore“, como otras, pero me quedo con esta porque sí. Porque digo yo.

 

3) “Ya eyaculé”

Vístete de putita, corazón, vuélveme loco.
Ponte esas braguitas de nylón
y luego te las quitas poco a poco.
No me tengas a dieta,
me queda una chinita para un peta
y un disco de boleros
para jugar contigo,
a menos de una cuarta de tu ombligo,
a mancharte de tarta los ligueros…

Vístete de enfermera, corazón,
que estoy malito.
Juégate un polvo al trivial del amor,
me llevas de ventaja dos quesitos.
No hace falta permiso
para rodar desnudos por el piso,
como dos sordomudos,
sin otro paraíso
que el que mi lengua invoca
a las puertas del cielo de tu boca.

De vuelta al humor de Sabina en una canción que aparece en “Dímelo en la calle“. El tacto para tocar el tema de la excitación, la eyaculación precoz y el juego de roles con tanta gracia.

 

2) “Besos con sal”

Tu lengua sale en todas mis pesadillas,
tus uñas acribillan mi corazón,
tus pechos dicen que eres una chiquilla,
tus muslos saben que eres mi perdición.

Tu piel es una patria para mis manos,
tu vientre un desayuno con vino y pan,
por tu cintura sale el sol más temprano
y se muere el verano cuando te vas.

Tu pubis es un delta de agua salada,
tu falda… la más corta de Chamberí,
tu risa es una lágrima equivocada,
tu cama se inventó para no dormir.

Genial canción incluida en “Esta boca es mía“. La devoción al cuerpo de una mujer escrita de manera magistral.

 

1)“Inventario”

Las lunas que he besado yo en tus ojos
el denso olor a semen desbordado
la historia que se mofa de nosotros
las Pragas que olvidaste en el armario

El espacio que ocupas en mi alma
la muñeca salvada del incendio
la locura acechando agazapada
la batalla diaria entre dos cuerpos

El desmoramiento de la casa
el sexo rescatándonos del tedio
el grito que horadó la madrugada
el amor como un rito en torno al fuego

Hay que remontarse al primer disco de Joaquín Sabina, en 1978, cuando apenas tenía 19 años. Y la elijo por eso mismo, por la virginal irrupción a la poesía de cantautor. Así comenzó Sabina… para luego convertirse en el monstruo de imaginación que ya conocemos.

Lo más probable es que ninguna de estas canciones suene esta noche. Y también sé que hay muchas más que quizás debieron entrar al conteo. Así que el espacio para comentarios está abierto…

¿Qué otra canción de Sabina merece un lugar en esta lista?

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