No queremos robarnos ningún crédito, más bien al contrario, compartirle el divertido post de Vive.com sobre un fenómeno un tanto sórdido y difícil de comprender: “los coge-gordos” (versión gay).

Para muestra, un par de citas del post.

Estaba acostándome con un chaser, un cogegordos, un cazador de osos, y yo ni enterado. Me sentí más que desnudo, vacío: sin carnes, sin vello, sin barba, sin corpulencia y sin barriga.

 

En esa búsqueda por entender a mi ex amante, pregunté a varios chasers vía correo electrónico algunas cosas en relación a su deseo. Aunque todos son admiradores de lo gordo, unos son más modositos que otros en sus respuestas, ya que sólo creen que han resbalado contra unos hombres de piel de banqueta y que no es nada serio, pero otros aman verdaderamente los cuerpos grandes y duros, ásperos, aunque tengan problemas de erección, o que vivan con un tufo aún a comida grasosa. Ellos dicen que les resulta más estimulante para la acción un cuerpo obeso que un tipo flaco. Quizá para muchos resulte extraña y excesiva la mayoría de las respuestas que leerán, pero creo que no hay otra manera más honesta de acercarse a la experiencia de los cogegordos que a través de una gruesa fila de ideas sobre el tema. Incluso, quizá alguno de ustedes termine por intentar seducir a un gordito en los próximos días.

Y sin más preámbulos, aquí el enlace para que puedan disfrutar de ese post…

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